miércoles, 24 de julio de 2013

Caído el sistema (laboral)

Hay que tomarse el trabajo de hablar del trabajo o mejor dicho, del “no trabajo” ya que entrar en el sistema es más difícil que terminar el Bomberman.
Una de las cosas que hace la búsqueda laboral una tarea imposible son los anuncios prohibitivos que pone la patronal: “Se busca joven menor de 25 años con experiencia”.  Por suerte yo a los 15 años ya era gerente comercial luego de haber tenido 10 años como cajero de Pumper Nick.  Sí uno lee entre líneas el aviso es como poner: “no me interesa contratar a nadie pero estoy obligado a pegar un cartel”. No sé qué tipo de experiencia pretenden de jóvenes de 20 años ya que esos mismos jóvenes a los 19 no pudieron tener experiencia por qué no se les dio experiencia por no tener experiencia (¿se entendió o fue mucha experiencia?), ahora cuando finalmente logras tener un año vendiendo ropa en un local (¿para eso tanta experiencia?) ya no sirves porque tienes 26 años, ¡ERES UN VIEJO QUE NO APORTAS NADA A LA SOCIEDAD, DAS ASCO!
El trabajo es casi como un ADN. Padre pintor, hijo pintor. Padre carpintero, hijo carpintero. Padre oficinista, hijo oficinista. Padre evasor de impuestos, hijo evasor de impuesto. Pareciera que es preponderante mantener el status quo y que el pobre siempre sea pobre y el rico siempre sea sorete. Así que si tu padre nunca hizo nada y se paso la vida jugando Pictionary ya sabes la que te espera.
Los grandes centros de detención o como la gente los llama “Call center” son una moda en el mercado actual. Absorben gente por una prueba de 3 meses como si fuera Caruso Lombardi, te encierran durante horas para que le rompas las pelotas por teléfono a la gente y luego te echan por qué no cumpliste con la prueba (vaya, por lo visto es más difícil que sacar la Excalibur).
Pertenecer a este sistema lleva a entregar todas tus horas de vida por un sueldo escaso y que nunca puedes disfrutar. Trabajas de lunes a sábados doce horas diarias así que si planeas usar tu dinero para viajes, salidas o compras mejor olvídalo por que vivirás encerrado en tu trabajo y solo tendrás libre los domingos y todo sabemos que el domingo es lo más parecido a Racoon City.
Quizás tomes como una buena alternativa el hippismo y decides hacer sahumerios con olor a Choripan y venderlos, pero ¿Dónde? Sí vas a un comercio nunca está el “dueño” (aunque ese vendedor de bigote y cincuentón que se llamaba Cacho es muy parecido al que está en el cartel de “Todo x 2$ Cacho. Atendido por su dueño”), si tiras una manta en una plaza te echa la policía o la barrabrava del club de turno que vende películas truchas y esta entongada con la policía a cambio de que le graben las de Adam Sandler, y si vas a tren te encontras con una mafia compuesta por dos gordos que venden chicles, uno que venden compilados de reggaetón, el falso ciego y un pastor evangélico que te van a hacer pagar derecho de piso (en realidad el falso ciego saca de su bastón un cuchillo y te corre por los vagones hasta que te bajes).
Así que ya sabes, antes de querer entrar en el sistema laboral piensa dos veces si de verdad vale la pena levantarte de tu cama.

1 comentario:

  1. "Pertenecer a este sistema lleva a entregar todas tus horas de vida por un sueldo escaso y que nunca puedes disfrutar."
    Esta idea (y todo lo que dice el post en realidad) me está carcomiendo la cabeza hace semanas. En realidad desde que cumplí 18, y antes también.
    El final de tu post me da más esperanza, tal vez algún día me anime y me vaya a mochilear por la vida, aunque cuando sea vieja y esté enferma, no tenga dónde caerme muerta (Y) ajjajaj TODO EL MALDITO SISTEMA ESTÁ MAL

    En fin, un genio, como siempre.
    Saludos!

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