martes, 13 de agosto de 2013

La presidente de mesa estaba buenisima

El domingo pasadas las dos de la tarde luego de almorzar no me acuerdo bien que m puse mis jeans rotos, mi buzo de los Ramones que tengo hace diez años y una campera de Italia que intente cerrar pero que no pude por que el cierre estaba falseado, quizás era mejor ponerme otra por qué no me iba a abrigar demasiado pero cuando tome la decisión ya estaba a una cuadra de mi casa. Camine las 10 cuadras (aproximadamente) que me separaban del colegio donde votaba escuchando en la radio a Julio Breshnev que anunciaba temas de Pulp y mirando al sol que brillaba y me dije “Es un día peronista”.
Llegue a la escuela y revise los padrones buscando mi nombre.  Luego de pasar por varios familiares,  dos homónimos y quizás un pariente muerto encontré mi nombre en la lista y el número de mesa “329”. Vi una larga fila que llegaba hasta la vereda y con miedo le pregunte al último pibe si era para una mesa en especial o para entrar al colegio, me respondió que era para la 326 así que esboce una sonrisa y borre de mi mente el miedo a tener que acampar en la fila con el resto de los votantes contando historias de terror y comiendo malvaviscos mientras esperábamos para ir a votar.
Busque el 329 por varias mesas hasta que la encontré en un pasillo angosto. Había poca gente, más que en la tribuna de Vélez, pero me conformaba con que no saliera a la calle. Me pare detrás de una señora que estaba sentada en una silla como si estuviera esperando desde la ley Sáenz Peña, y con cara de nada me quede esperando mientras observaba banderas argentinas hechas por los alumnos con papel glasé picado y recordé que odiaba recortar papel glasé; Y pintar con tempera, odiaba la tempera y la brillantina… Evidentemente vengo peleado con el arte desde chico.
Todo era monótono, los segundos no pasaban más y cuando todo parecía encaminado hacia el tedio absoluto apareció ella: La presidente de mesa (o eso creo, capaz era fiscal o simplemente una que se sento a ocupar la silla pero para mí era PRESIDENTE).
Estimo que tendría entre 25 y 28 años, ojos claros, delgada, pelo largo color castaño claro. La mire y, a pesar que siempre asumí mi debilidad hacía las morochas,  quede fascinado. Se sentó, contó que regresaba de votar del San Judas (uno de esos colegios garquetas) y que aprendió nuevas técnicas para agilizar el tramite y que quería hacerlo acá. Mientras yo la miraba como daba indicaciones y una parte de mí, la que nunca tiene razón,  pensaba:  
“Es hermosa, como no te hiciste fiscal de mesa o algo parecido, no hubieras dejado de hablarle hasta  sacarle el número de teléfono o el facebook”.
Mientras que la otra parte de mí, la que siempre tiene razón,  respondió:
“No seas boludo. Seguro que si te hacías fiscal te hubiera tocado en otra mesa con una vieja puteando por que no le traen los sanguches. Y en todo caso si te hubieras sentado al lado seguro que no te hubiera dado ni la bola”.
Su plan era ir pidiéndoles el documento a los que estábamos en la fila para buscar el número en el legajo y así, cuando sea el turno, solo entrar y votar. No sé bien si fue su liderazgo en la mesa, que logro mover más rápido la fila o que se saco la el buzo y quedo solo con una polera ajustada pero logró enamorarme aún más así que una parte de mí, la que nunca tiene razón, pensaba:
“Decile algo, felicítala por la idea, hacer algún chiste o algo”.
Mientras que la otra parte de mí, la que siempre tiene razón, respondió:
“No te hagas el banana que vas a quedar como un ganso, ridículo”.
Así que seguí con cara de nada escuchando música y mirándola de reojo hasta que llegó el momento: Ella dirigió su mirada hacia mí y estirando su mano me pidió el documento.  Una parte de mí, la que nunca tiene razón, pensó:
“Dale el DNI, todavía el verde y hacele algún chiste sobre que el que está en la foto es tu hermano menor o alguna boludez pero decí algo”
Mientras que la otra parte de mí, la que siempre tiene razón, respondió:
“¿De enserio? ¿Un chiste sobre tu foto de DNI? No seas pelotudo”.
Así que solo me limite a estirar el documento sin despegar los labios. El destino me daba una nueva oportunidad. ELLA ME HABLO, LA PRESIDENTE DE MESA ME PREGUNTO COMO ME LLAMABA A MÍ, UN SIMPLE VOTANTE.. Así que una parte de mí, la que nunca tiene razón, pensó:
“Esta es la oportunidad, decile tu nombre y preguntale el suyo. Trata de entablar una conversación, NO SEAS CAGÓN”.
Mientras que la otra parte de mí, la que siempre tiene razón, respondió:
“No te hagas el banana que no te sale, solo vas a quedar en ridículo”.
Así que solo me limite a decir “Punk ignorante”. Ella bajo su hermosa vista, busco cual era mi numero y me respondió con voz suave: “007”. No lo podía creer,  tenía más oportunidades que equipo bielsista y no las aprovechaba (como equipo bielsista) así que una parte de mí, la que nunca tiene razón, pensó:
“Ahora sí tirate de cabeza. Decile algo de James Bond que capaz se ríe o al menos decile gracias”.
Mientras que la otra parte de mí, la que siempre tiene razón, respondió:
“¿Por qué lo único que se te ocurre para decir son chistes boludos?”
Solo asentí con la cabeza y continúe mirando hacia adelante.
Llego mi turno de votar,  lo que significaba que tenía cada vez menos tiempo para poder al menos presentarme. Entre al cuarto oscuro, agarre la boleta de Insaurralde, la introduje en el sobre, pase mi lengua por el mismo para sellarlo (¿Soy el único que no quedó paranoico después de la gripe A?) y salí. Era mi última oportunidad ya que solo tenía que poner el sobre en la urna así que una parte de mí, la que nunca tiene razón, pensó:
“Bueno ahora sí. Decile algo sobre que cumpliste con tu deber cívico, que fue muy buena su idea y declarale tu amor, escapen del colegio, casate y vivan felices para siempre. ES HORA DE HACERTE HOMBRE”.
Mientras que la otra parte de mí, la que siempre tiene razón, respondió:
“Eeeeeh… Sabes que eso no va a pasar”.
Deje el sobre en la urna, agarre mi documento de la mesa, la mire por última vez sin hacer ni siquiera un gesto y me fui. Así me volví a mi casa, escuchando música, en un día peronista, después de votar, solo otra vez con una parte de mí, la que siempre tiene razón, que me decía:
“Viste que no te dio bola”. 

5 comentarios:

  1. Jajajaja, que hincha la parte que tiene razon ¿eh? No me imaginé que te pasaran esas cosas también, pero bueno, al final somos todos humanos ¿no?
    Saludosss

    ResponderEliminar
  2. ¿No tenia una etiqueta con el nombre? porque donde vote yo la jefa de mesa tenia una. El resto es puro stalking.

    ResponderEliminar
  3. jajaja, esas conversaciones internas con los 456 yo's que tiene uno adentro.
    che,podríashaber dicho otro equipo, la tribuna de velez está bastante llenita, eh.
    y todos los días aprendemos algo nuevo, hubiera dicho toda mi vida "malvadisco" hasta que leí tu entrada.
    bah, uno nunca sabe cuando va a tener que decir malvavisco

    ResponderEliminar
  4. Hola, estoy por aquí de nuevo, viendo actualizaciones. Excelente post, felicitaciones.
    Un gran saludo desde:
    http://leyendas-de-oriente.blogspot.com/

    ResponderEliminar
  5. sos un tierno, ahora quiero saber quien sos para encararte, porque ya si dependiera de vos, me quedo dormida esperando no.... :/
    bien ahí que votaste a Insaurralde!

    ResponderEliminar