domingo, 8 de septiembre de 2013

Noches de libertad

Sábado a la 3 am,  lugar Sick Club y ahí estoy parado en medio de la pista, solo, canturreando un tema de Bad Religión que no llegó a reconocer del todo.
Mojado por Santa Rosa y con poco dinero en el bolsillo igual me aventure a viajar de Ituzaingó a Capital Federal, no sé bien porque ni para qué pero fui. Me dijeron “¿Qué vas a hacer a la noche, estar tirado en tu cama jugando al FIFA?, dale venite”. Su argumento me resulto inexplicablemente muy convincente aunque dirigir al Werder Bremen era una tarea encantadora que detiene los pensamientos. Hace años que un juego de video s es mejor que los medicamentos que me da la psiquiatra, quizás debería hacerme curandero y recetar la terapia “FIFASTICA” para detener el tiempo y olvidarse los problemas por intermedio de jugar la Bundesliga. Podría tener publicidades en la tele con falsos casos de pacientes y regalarle la fabulosa “Slender Shaper” a los primeros llamados. Pero este post no es sobre medicina trucha así que continuo con la historia.
Así que estoy parado ahí en el Sick, mis amigos fueron a cazar a la pista que está en el subsuelo mientras que yo preferí quedarme solo y disfrutar de la música, aunque mucha gente no considere a 2 Minutos como música. A mi alrededor gente que hablaba, gente que paseaba, que se besaba, que tomaba y yo ahí, moviendo la cabeza y haciendo una extraña caminata en tono de danza, abstraído del entorno. De golpe una joven rompe el trance para agarrarme la mano, darla vuelta y darme una caja de cigarrillos vacio para luego hacer un ademán de “por favor”, rompo el silencio de la conversación chaplinesca respondiendo: “no tengo, un amigo que está abajo tiene”, ella deja la caja vacía en mi poder y se marcha a hacer el mismo ademán a otra persona. Pienso que poco popular es la gente no fumadora, quizás deba fumar cinco atados por días y salir con un pulmotor para lograr una conversación, aunque sea muy corta porque mi capacidad pulmonar va a servir solo para un minuto antes de hiperventilar.
Sigo ahí y se me cruza una de las tantas frases hechas de este mundo: “Hay que disfrutar de la soltería, de la libertad”. Mire a mi alrededor y vi a mi libertad que estaba tirada en el piso ahogándose en su propio vomito por una sobredosis de Cepíta multifruta y mielsitas. Si que se disfruta de la libertad, deberíamos hacerle una estatua… ¿Qué? ¿Ya hay una? Bueno entonces que se vaya a cagar.
Continúo ahí en el medio hasta que un tema de The Clash provoca la exaltación de los presentes. Un pibe con remera de Flema comienza a saltar y como  un tornado se lleva todo puesto, inclusivo a mí. Salgo del letargo, me olvido de mi esguince de tobillo- que fue provocado semanas antes en el mismo lugar durante un pogo de Nirvana-  y comienzo a saltar y empujar gente en una pata como si estuviera en Mar del plata y en alpargatas. Me doy cuenta que no me olvide para nada del esguince. Empujón va, empujón viene, cuando se acerca una dama de pelo corto y camisa a cuadros y comienza pecharme, luego con el hombro y así bailamos varios temas, por que en nuestra jerga a eso se le llama “bailar”. No hay palabras, no hay sonidos, solo saltos y empujones, no se me ocurre nada que decir, ni ganas de hablar ni tampoco creo que haya podido ser escuchado. La monada se va calmando al llegar un tema que no es considerado “clásico”, el pibe de Flema se dirige a la barra, la señorita de camisa a cuadros se sienta en un banco y yo vuelvo al mismo trance en el que estaba al principio como si nada hubiera pasado. Bueno si pasó algo y es el cansancio, la respiración se hace más forzada aunque por suerte no hay rastros del dolor de tobillo.
Los temas continúan y llegan mis amigos. Cuentan algunas hazañas de dudosa veracidad y luego de unos minutos de charlas se arma una asamblea para decidir la retirada del lugar. La primera votación da un 2 a 1 para la a favor. El uno es mío que logro evitar la unanimidad necesaria para poder disfrutar de un tema más que hacía mucho que no escuchaba.
Ahora sí, el 3 a 0 en la votación hace que salgamos y bajo la lluvia se camine hasta la parada del colectivo entre chistes, anécdotas, fotos y, por suerte, sin esguince. ¿Preguntan por mi libertad? De alguna forma se recupero, no sé si le tiraron agua fría y le dieron un café caliente o le tiraron café frío y le dieron agua caliente pero termino volviendo para que tenga que seguir llevándola a cuestas.

10 comentarios:

  1. Interesante anécdota... ahora me dieron ganas de ir a "Sick Club". No puedo creer que pasen ese tipo de música! jajaja, aca como mucho te ponen "Tan Bionica", te dan ganas de matarlos!

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  2. Heey ! me encanta tu forma de escribir(: nos leemos, querido ! Besooo.

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  3. Generalmente cuando veo entradas tan largas me abruma el solo hecho de pensar que voy a tener que concentrarme en leerla.Pero desde que leí la primer oración que no pude parar, supongo que más allá de que me atrapó el ambiente en el que describías los hechos, me gustó mucho cómo escribís.

    Obviamente te sigo, espero leer más de vos.

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  4. Está bueno dejarse llevar y massi es por una combinación tan buena de música en un lugar que no esperaríamos.
    ¡Genial!

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  5. fue el "no fumo" mas doloroso de tu vida. suele pasar :P ajaja

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  6. Hola, vine a devolver la visita. Leí un poco, pero me gustó mucho y prometo volver, me hacés acordar a mi escribiendo, en otro blog que tuve y maté hace unos años.

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  7. Muy buen blog, gracias por haber leído el mío. Sos de ituzaingó? Yo también, tal vez nos cruzamos en alguna ocasión aunque es imposible saberlo. En fin, te mando un saludo.

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